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Ruta del Vino

La Ruta del Vino de Baja California es un corredor discontinuo que va de norte a sur y atraviesa los municipios de Tecate, Tijuana y Ensenada. Esta ruta se compone de ocho valles: Tijuana, Tecate, Guadalupe, El Tule, Ojos Negros, Uruapan, Santo Tomás y San Vicente.

A partir de la década de 1930 la vitivinicultura mexicana, especialmente la de Baja California, recibió diversos apoyos por parte del gobierno federal. Así, en 1933 Abelardo L. Rodríguez declaraba los perímetros libres fronterizos; después Lázaro Cárdenas propondría aranceles de mayor precio para los vinos extranjeros y en 1942 Manuel Ávila Camacho constituiría la Ley Vitivinícola. Para 1950 existían cerca de 12 casas vitivinícolas en Baja California. Las empresas que entonces ya producían vino de manera industrial eran: Bodegas de Santo Tomás, Bodegas Miramar, Bodegas Terrasola y Bodegas Urbiñón en los valles de Ensenada; y Vinícola Regional, Bodegas Cetto y Bodegas Murúa Martínez en Tijuana; Bodegas de Rancho Viejo, La Providencia y Vinícola de Tecate en Tecate. Desde entonces la producción de vino se convierte en la principal actividad socioeconómica en los valles de Baja California.

Los elementos característicos del turismo de masas responden al ideal de vacaciones de sol y playa. Este tipo de turismo ha jugado un papel importante en la modificación de la organización espacial, que se ha manifestado en el surgimiento y proliferación de centros turísticos en los frentes de mar, producto de viejas inercias y en menoscabo de los asentamientos existentes en áreas adyacentes a la línea de costa, en tierras interiores.

 

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